Entendemos por hegemonía un cuerpo completo de prácticas y expectativas que condiciona y/o satura nuestra consciencia conforme al mundo que vemos, nos pone límites y nos hace creerlos porque es lo empírico, lo que vemos. De esta forma, nuestra realidad circundante se convierte en el único mundo posible. Alejándome un poco de lo teórico, pienso que sería más instructivo contar una experiencia personal que nos acerque a comprender esto que estoy planteando. Alrededor de los 8 años algunas personas me decían que apenas terminaría el secundario y no llegaría a la univerdad por ser "una negrita cabeza". Este término aludía al barrio en el que vivía y a mi condición social. No es mi intención debatir acerca del término, pero si decir que no tiene nada de malo la terminología sino la carga valorativa que se le tiene a ésta. Tenía miedo de que tuvieran razón, internalicé y creí que no sería capaz de llegar a la facultad, creí que no estaría preparada para ello, hecho que me provocó una gran angustia. Con el tiempo me fui dando cuenta que no era así. Pude comprenderlo gracias a que, como dice el autor, también hay prácticas contrahegemónicas. Con el apoyo de mi madre, pude entender que sí tenía las herramientas necesarias para encaminar mis sueños y no era un hecho determinante que por vivir en un barrio como el que vivo tendría menos capacidades o herramientas que otras personas de una clase social más alta. Creo que este es un ejemplo muy claro de lo que hablamos en clase. Ésta es la forma en la que opera la hegemonía. Otra de las formas serían los estereotipos de género, donde por ser mujer o varón se le permiten/condenan/incentivan/prohíben ciertas prácticas. Hoy día se está buscando reestructurar y/o resignificar esta realidad. Afirmamos que también es el consenso el que genera la hegemonía, la aprobación de la mayoría y/o la mera reproducción: "Esto es así porque así lo fue antes".
Prosiguiendo con el trabajo, la hegemonía no sólo se manifiesta en este ámbito, sino también en el educativo. El autor habla de una "tradición selectiva", esto es poner el énfasis en determinados significados y prácticas, (en un área del pasado o presente) mientras se desestiman y excluyen otros. Vemos que el objetivo es elaborar y reelaborar continuamente una cultura dominante efectiva e internalizarla a través de la escuela, para ello utiliza el conocimiento. Frente a esto debemos preguntarnos: ¿a quién beneficia este conocimiento? ¿quién lo seleccionó? ¿de dónde proviene? Estos saberes vienen cargados de intencionalidad por eso es que debemos analizar las formas de currículo para poder descubrir su sentido ideológico.
Frente a esto, como docentes, no somos neutrales y no sólo debemos, sino que tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de estos hechos tomando posicionamientos. Si vamos al caso, el simple hecho de dar clase implica participar de lo que está pasando en ella.
Retomando la hegemonía educativa, ésta opera a través de nosotres, a veces inconscientemente. Se trata de ver cuáles de esos valores debemos elegir en última instancia. Debemos repasar cuáles son las categorías que utilizamos para enfocar nuestra responsabilidad hacia les demás. Las principales son dos: la categoría de ciencia y la categoría de individuo abstracto. La primera apunta a la necesidad de pensar una ciencia no neutral y abordar a los problemas sociales desde una perspectiva relacional, es decir, ver la actividad social. La segunda apunta a individualizar a la persona, terminando por separarla de los movimientos sociales más amplios que podrían dar significado a las visiones de justicia, necesidades y deseos (individuales). La dominación de lo individual distorsiona la comprensión de nuestras relaciones sociales reales con les otres y la dependencia de lxs otrxs. Tenemos que considerarlas como categorías ideológicas y económicas, esenciales tanto para la producción de agentes que cumplan con los papeles económicos existentes como para la reproducción, por parte de esos agentes, de disposiciones y significados que les hagan aceptar esos papeles alienantes sin excesivos cuestionamientos.
La hegemonía ideológica actúa sobre nuestras estructuras de sentimientos saturando nuestra vida cotidiana. Debe haber un grupo que nos diriga a justificar esa injusticia para no sentirnos tan culpables o responsables. Se les debe dar legitimidad para que haga que las formas ideológicas parezcan neutrales. El siguiente video me parece esclarecedor para traer lo teórico a lo práctico.
Justificar lo injuficable, mirar hacia un costado y no hacernos cargo de nuestra realidad colectiva es el mayor error que existe. En el video se puede denotar la invisibilización, omisión que hacen de esta niña e incluso apartándola/echándola por sentirse incómodxs por su sola prescencia, sin sentir ningún tipo de angustia, lástima. Simplemente alejándola. Actuamos como si fuera que aquella realidad no existiera. La empatía sería una práctica contrahegemónica que, a su vez, es una posición política. Como educadoras/es debemos ser conscientes de nuestro curriculum oculto, de los compromisos ideológicos que aceptamos, promovemos y reproducimos inconscientemente a través de nuestras prácticas de la enseñanza. Debemos tener por sentado un posicionamiento respecto de estas ideologías en las que estamos inmersos y actuar sobre ellas, de otra forma, estaríamos omitiendo y contribuyendo al sistema liberal en el cual estamos inmersxs.
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